El origen del Ángelus


por Alexandre de Hollanda Cavalcanti


     En el siglo XV, el Soberano Pontífice, percibiendo que ningún cruzado se resolvía a defender la Hungría, cercada por los enemigos de la fe cristiana, ordenó que las campanas de todas las parroquias de la Cristiandad tocasen todos los días a la misma hora, y que a este
llamamiento los fieles recitasen la oración dominical y las tres Ave-Marías para que fueran ayudados, por lo menos por las oraciones, los que continuaban casi isolados en su lucha por el Occidente cristiano. Así nació el Ángelus.

     La oración del Ángelus, que se reza a las 6:00 a.m., a medio-día y las 6:00 p.m., está conformada por las siguientes partes:



En Latín:

V. Angelus Domini nuntiavit Mariæ,
R. Et concepit de Spiritu Sancto.
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.

V. "Ecce Ancilla Domini."
R. "Fiat mihi secundum Verbum tuum."
Ave Maria, gratia plena...

V. Et Verbum caro factum est.
R. Et habitavit in nobis.
Ave Maria, gratia plena...

V/. Ora pro nobis, Sancta Dei Genetrix.
R/. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.


Oremus: Gratiam tuam quæsumus, Domine, mentibus nostris infunde; ut qui, angelo nuntiante, Christi Filii tui Incarnationem cognovimus, per passionem eius et crucem, ad resurrectionis gloriam perducamur.
Per eumdem Christum Dominum nostrum. Amen.

En castellano:

V. El ángel del Señor anunció a María, 
R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. He aquí la esclava del Señor.
 R. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. Y el Verbo de Dios se hizo carne.
 R. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
 R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.


Oremos: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que hemos conocido, por el anuncio del ángel, la Encarnación de tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo, seamos llevados por los méritos de su Pasión y Cruz a la Gloria de su Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Comentarios

Conociendo el origen del Ángelus, nos acordemos de rezarlo siempre en los horarios asignados, uniendo nuestra oración a las palabras del Arcángel Gabriel y dicendo siempre nuestro «fiat» como María.

Entradas populares