María en el Antiguo Testamento
Por Alexandre de Hollanda Cavalcanti
El Antiguo Testamento narra la historia del pueblo de Israel en la cual se advierte - mediante una revelación progresiva- la acción de Dios en la vida de la humanidad. Dios prepara de forma cada vez más precisa la venida de Cristo, en quien se realiza la plenitud de los tiempos (Gal 4, 4) y quien redime de una vez para siempre a todos los hombres.

Los escritos veterotestamentarios pueden ser considerados como una gradual preparación a la venida de Cristo. Todos ellos se orientan y dirigen al Mesías, de tal manera que Él está presente en cada una de las páginas de la Biblia (Ubique de Ipso). Ahora nos preguntamos si podemos decir lo mismo de María, o sea si María está preanunciada en el Antiguo Testamento o si su presencia se puede verificar sólo en los Evangelios y demás escritos neotestamentarios.
Los exegetas responden de maneras dispares a este cuestionamiento. Para unos, María está ausente en el Antiguo Testamento o las alusiones a Ella son tan implícitas e indirectas, que es imposible encontrar allí el menor esbozo de doctrina mariana. Otros afirman que la Virgen Santísima se encuentra, al menos de forma indirecta, en toda la Biblia porque donde se habla de Él, por indisoluble unión entre el Hijo y la Madre, también se habla de Ella: Ubique de ipsa; si la Biblia es el libro de Cristo, debe ser a la vez el libro de María.1
Qué dice el Concilio Vaticano II
La Constitución Dogmática Lumen Gentium, afirma:

Textos de sentido mariológico cierto
Los textos que la mayoría de los autores considera como de sentido mariológico cierto, parten de la base de que Gen 3, 15, Is 7, 14, y Miq 5, 23 contienen una auténtica revelación, aunque solamente bosquejada, sobre la Madre del Mesías. Esta revelación se descubrirá de manera patente aplicando la luz que arrojan sobre ellos el nuevo Testamento y la interpretación usual de la Iglesia, como vimos en el citado texto de la Lumen Gentium.
Génesis 3, 15: La traducción literal del texto hebreo puede ser la siguiente:
a) Enemistad pondré entre ti y la mujer:
En el ítem “a”, se puede considerar este texto como mariológico si previamente hemos comprobado su sentido mesiánico, porque únicamente estando presente Cristo, se puede advertir en esta perícopa la presencia de María. Este carácter mesiánico se puede afirmar si en él se muestra la victoria del bien sobre el mal; victoria conseguida por el linaje de la mujer. Por tanto, es preciso acudir al ítem “c” para verificarlo.
b) ...entre tu linaje y su linaje:
La palabra hebrea que traducimos por linaje - zera’- significa literalmente semilla,3 pero también se aplica a la descendencia o posteridad, tanto en sentido colectivo (una estirpe), como en sentido individual (un descendiente concreto). En el idioma hebreo, el vocablo zera’ admite igualmente un sentido moral: el conjunto de personas que persiguen el mismo objetivo (cf. Is 1, 4).
En esta perícopa está evidente que el linaje de la serpiente está usado en sentido moral y colectivo.4 Así, se ve que el linaje de la mujer debe ser entendido en el mismo sentido colectivo, o sea la posteridad de la mujer.
c) ...él te pisará la cabeza, mientras tú acecharás su calcañar.

Algunos autores sostienen que la mujer citada en esta frase bíblica es exclusivamente Eva5, otros afirman que la mujer es Eva en sentido literal y María en sentido espiritual6, mientras un fuerte grupo de exégetas y teólogos ve en la mujer, una forma literal, a María7. Por fin, otros consideran que la mujer es Eva en sentido literal inmediato, y María en sentido literal profundo y pleno8.
Resumiendo, podemos afirmar que María, sin excluir a Eva, es la mujer del «protoevangelio»; ésta es en sentido obvio e inmediato; aquélla en sentido pleno. Pero ambas en sentido literal.
La dualidad mujer-serpiente
Por otro lado, Isaías 7, 14 afirma de manera inequívoca: «Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel» (Is 7, 14). Si la persona que nacerá - el Emmanuel - es el Mesías, ese texto es mesiánico y a la vez mariológico porque se cita explícitamente a su madre - la doncella -.
La situación dual de Eva - María, conlleva a la cuestión de la descendencia de la mujer, citada en el «protoevangelio», que presenta la dualidad mujer-serpiente y, en consecuencia, la descendencia de la mujer y la descendencia de la serpiente. Hay ahí una enemistad puesta por Dios. La descendencia de la mujer alude a los efectos de su acción maternal. No hay descendencia sin que la mujer sea madre y se multiplique su naturaleza en los hijos. La mujer está presente en toda su descendencia. Así, ésta no es una enemistad aislada y sin continuidad, ella perdura en toda la descendencia de la mujer como en la descendencia de la serpiente. La descendencia que protagoniza el combate es - ante todo - la descendencia de la mujer, de toda su progenie; pero personalizada en un descendiente privilegiado: el Mesías. Él será quien reporte la victoria, mas con toda la descendencia y con la madre que personaliza en primera línea el odio de la serpiente.
Se diría que el único que queda al margen de la lucha y del triunfo es Adán. Con él hay que contar sólo para dar a la mujer una descendencia por el ejercicio de la fecundidad maternal, imposible sin su intervención.9
El anuncio de Isaías

Texto de Isaías confirmado por San Mateo

Así, esta profecía ratificada por la doctrina contenida en Mt 1, 23, se refiere en su sentido literal - para unos inmediato o más profundo, para otros - al Mesías (el Emmanuel) y a su Madre que lo engendrará virginalmente.
El Libro de Miqueas
En Miqueas, 5, 1 y siguientes el anuncio parece todavía más claro. Después de haber anunciado los castigos que recaerían sobre Judá por su infidelidad a Yahveh (cap. 1-3), relata en el capítulo cuarto las promesas futuras que vendrán sobre Sión: será el reino de Yahveh (vv. 1-5). En este contexto se enuncia la profecía mesiánica:

Es innegable el parentesco de esta profecía con Is 7, 14, con ella se completa el vaticinio de Isaías, afirmándose que la ’almah dará luz al Emmanuel en Belén-Efratá.
Estos son los principales textos en los que el sentido mariológico es considerado como cierto por la mayoría de los autores.
Textos de sentido mariológico discutido

La devoción a María ha cantado sus prerrogativas por medio de diversas comparaciones y analogías pertenecientes a la historia bíblica. Estos símbolos, a veces de gran belleza, son una manera de ensalzar las perfecciones de María.11
1 cf. BASTERO DE ELIZALDE, J. L., María, Madre del Redentor, EUNSA, Ediciones Universidad de Navarra S.A., segunda edición corregida, Pamplona, España, 2004, p. 79-80
2 cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium (21.XI.1964), iten 55
3 cf. CEUPPENS, P. F., De Theologia Biblica, Tomo IV, Torino-Roma, 1948, p. 3.
4 cf. POZO, C. op. cit., p. 102.
5 cf. GOOSEN W., De cooperati onde inmediata matris ad Redemptionem objectivan, París, 1999, p. 90-95; LENNERZ, H., De Beata Virgine, Roma, 1957, p. 935, CEUPPENS, P.F., De Historia Primaeva, Roma, 1924.
6 cf. MANGENOT, E., «La Genèse» DThc 6 (1913) p. 1212; LAGRANGE, M.J., «Inocence et Peché», RB 6 (1897) 354; BONNETAIN, J., «Inmaculée Conception» DBS 4 (1949) pp. 245-250.
7 cf. BOVER, J., «Universalis Beatae Virginis mediatio ex Proto-Evangelio (Gen 3, 14-15) demonstrata», GR 5 (1924), p. 573; ROSCHINI, G.M., La Madre de Dios, Madrid, 1962, Tomo I, pp. 222 ss.
8 cf. POZO, C., op. cit. p. 162ss; GALOT, J., «Inmaculée Concepción», en María (MANOIR, H. du), París, 1964, Tomo VII, pp. 28, 32; RÁBANOS, R., “La Maternidad espiritual en Gen. 3, 15 y en S. Juan», EstMar 7 (1948) p. 17ss.
9 cf. ARTOLA ARBIZA, Antonio María, C.P., Mística y sistemática en la Mariología, Facultad de Teología Redemptoris Mater, La Punta - Callao, Perú, 2010, p. 249
10 cf. BASTERO DE ELEIZALDE, J. L., op. cit., p. 93
11 cf. BASTERO DE ELEIZALDE, op. cit. pp. 79-101
Comentarios